seda

Las fibras naturales de procedencia animal

Las fibras naturales de procedencia animal son la seda y la lana.

La seda. Se considera la reina de las fibras naturales de procedencia animal debido a la antigüedad de su uso. Es brillante, fina, suave y crujiente. La seda no arde, es elástica, retiene el agua, se arruga bastante y no es atacada por los insectos. Debe lavarse a mano, con agua fría, sin frotar ni retorcer, por lo que no conviene que las prendas de seda se ensucien mucho. Se debe evitar el uso de lejía y se debe planchar con mucho cuidado. Se puede limpiar en seco, pero con precaución.

La lana. Desde el Neolítico se ha utilizado la lana en la vestimenta humana para elaborar prácticamente todo tipo de prendas. La mayor parte de las ovejas productoras de Europa, Australia y América proceden de la oveja merina española, traída a la Península por los árabes a principios del siglo XIV. Entre las características de la lana destaca que retiene el agua, es buen aislante térmico, ya que guarda en torno a la piel el calor que el cuerpo produce. Son especialmente valoradas por montañeros las prendas de lana debido a que atraen la humedad pero al mismo tiempo la retienen, y el cuerpo se mantiene seco y fresco. En caso de incendio, la lana no se pega a la piel ya que no se inflaman ni se funde. Tiene un gran poder de recuperación y elasticidad, por lo que no se deforma y se arruga poco. La lana ha de lavarse en agua tibia, con precaución y utilizando jabón neutro, pero sin frotar ni retorcer.

Fuente: Eroski Consumer

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